Resumen:
El Ecuador de hoy se encuentra en un proceso de modernización con miras a lograr un cambio radical en todos los sectores que lo conforman: social, económico, educativo, de salud, político, etc. Pero, para que esto se dé, es imprescindible la coordinación entre Estado, Universidad, Ciudadanos y Sectores. La preocupación que debe existir es: ¿Puede la Universidad Ecuatoriana actual proveer a la sociedad empresarial de un cuerpo de profesionales idóneos para obtener nuevas y más eficientes organizaciones, que innoven y crezcan más que el país mismo o al menos a la par?
Hace veinte años, las universidades dependían más del Estado de lo que dependen ahora, pues se dieron cuenta de que debían buscar por ellas mismas otros medios para subsistir, llevando a cabo sus actividades de extensión, investigación, docencia y consultoría, ofreciendo carreras que se autofinancian, carreras nuevas o relanzando las tradicionales que en la actualidad y en el futuro tengan auge, llevando a cabo contratos de prestación de servicios con compañías privadas, etc. Pero, ¿cómo lo hacen?, ¿realizan investigaciones de mercado previas o simplemente descubren la demanda al lanzar la carrera?, y ¿cómo venden los servicios educativos?, ¿hay un marketing educativo impensado e inaceptable en el pasado al tratarse de universidades?, ¿qué es lo que motiva a los estudiantes a inscribirse en una u otra carrera o universidad?
El presente trabajo de investigación pretende dar respuesta a las preguntas anteriormente planteadas: analizar si existe apertura de las universidades hacia el uso del marketing para ofrecer y publicitar sus servicios, al igual que cualquier empresa lo haría, o si, por el contrario, ¿es una actividad obligada?, ¿se debe a la falta de apoyo económico de los entes financiadores? y, sobre todo, si existe una verdadera planificación que incluye el marketing como estrategia, habiendo estudiado los beneficios y dificultades que este podría acarrear. Esta investigación corresponde al período (1985 - 1995), y para llevarlo a cabo se aplicaron cuestionarios dirigidos a estudiantes del preuniversitario, a los rectores o administradores y decanos de una carrera nueva y de una tradicional, y a los estudiantes de la Universidad Laica Vicente Rocafuerte de Guayaquil, Universidad Católica Santiago de Guayaquil, Universidad Estatal de Guayaquil y Escuela Superior Politécnica del Litoral.