Resumen:
Las actuales técnicas de reciclado han conseguido que una vez que el
envase ha sido utilizado y depositado en un contenedor destinado a su
recogida selectiva, se inicie un proceso que convertirá ese residuo en una
botella, o cualquier otro tipo de envase nuevo. Para ello, previamente se
separan los cuerpos extraños que llegan mezclados con el vidrio, así como los subproductos (tapones, etiquetas, etc.). Posteriormente, y una vez separado por colores (blanco, café, verde), el vidrio usado es tinturado en molinos. La sustancia que resulta de este proceso, que se conoce como calcín o casco, se envía a las fábricas de producción, donde se lo utiliza como materia prima.