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La madera se distingue de otros materiales por la necesidad de ser sometida, a un tratamiento de secado antes ser usada. Conocido es que la madera recién aserrada tiene un contenido de humedad que oscila entre el 40% y 100%, esto dependiendo del tipo de madera; para su utilización es conveniente secarla y disminuir dicho contenido hasta 11% o 13%. El secado natural además de no permitir el logro de bajos y uniformes porcentajes de humedad, provoca graves daños a la madera tales como alteraciones de color, rayaduras, torsiones, polvillo verde, etc. Los sistemas de secado artificiales actualmente conocidos, basados en el uso de temperaturas elevadas, han permitido superar en parte los límites propios del secado natural, pero tiene una desventaja al usar altas temperaturas, tales como; las rajaduras, descoloramientos, colapsos, y otros defectos. Razones por las que se ha pensado en el secado por enfriamiento y deshumidificación que presenta las siguientes ventajas: posibilidad de tratar al mismo tiempo diferentes clases de madera de diferentes espesores; conservación de la porosidad y colores naturales de la madera; resistencia óptima de las condiciones ambientales a las que la madera será sometida posteriormente; disminución considerable de las contracciones lineales y otros defectos; eliminación de la costosa mano de obra de mantenimiento; simplificación del control de la calidad de la madera en comparación con el sistema de secado convencional (calor). |
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