Abstract:
La enfermedad renal crónica representa uno de los principales problemas de salud pública del siglo XXI, tanto por su elevada prevalencia, como por su importante morbilidad y mortalidad cardiovascular, con los costos sociales y económicos que esto implica.
Conociendo que "el riñón le permite al cuerpo humano limpiar la sangre de los productos de desecho que a diario se generan en el organismo y esto lo logra a través de la orina".
La enfermedad renal aumenta progresivamente en todo el mundo y en este momento afecta al 11% de la población mundial, según el United State Renal Data System. Es decir, cerca de 500 millones de personas en el mundo, una de cada diez, viven con enfermedad renal y en el Ecuador existen dos millones con algún grado de ella.
El desconocimiento generalizado sobre la naturaleza de esta enfermedad, y la detección tardía que complica los cuadros clínicos, son algunos de los factores que piden medidas de capacitación y de prevención en el campo de las enfermedades renales. La prioridad en la capacitación y la prevención es incrementar entre los médicos de Atención Primaria la noción del riñón como un marcador del riesgo en otras enfermedades crónicas tales como la diabetes o la enfermedad cardiovascular, entre las principales.
Pero además, estas cifras irán aumentando en el futuro lo que justifica que se hable de la enfermedad renal como una de las epidemias del siglo XXI y del incremento constante de los tratamientos sustitutivos del riñón, como la diálisis. Y es que, cada cinco horas hay un nuevo paciente con insuficiencia renal en el Ecuador.
Sin embargo, también es importante reseñar que la enfermedad renal crónica tiene un curso progresivo en el que el tratamiento renal sustitutivo es el estadio final al que sólo llegan un pequeño número de pacientes, ya que la mayoría fallecen, fundamentalmente por eventos cardiovasculares, antes de llegar a la diálisis o al trasplante.