Resumen:
This degree project, developed under the research-creation modality, explores the
efficacy of audiovisual narratives as tools for reflection and analysis of affective crises in
contemporary couples. In a media context marked by digital acceleration and the superficial
representation of conflict, the project "Faith, Hope, and Love" proposes an aesthetic approach
that integrates faith and spiritual resilience with the cinematic language of post-production.
The methodology adopts a mixed design with qualitative predominance, structured in
four phases that transform filming into visual ethnography and post-production into an emotional
laboratory. Theoretically, the work is grounded in the "poetics of the incomplete" and "postproduction
cinema," utilizing intellectual montage and audiovisual synesthesia to replicate the
fragmentary experience of traumatic memory. The main result is the creation of a short film and
a cinematic trailer; the latter functions not only as a promotional piece but as a qualitative
measurement instrument designed to evaluate the emotional response of "algorithmic publics"
in digital environments. The research concludes that the audiovisual work acts as an "emotional
artifact" capable of generating spaces of collective validation for private pain, promoting
affective media literacy.
Keywords: Research-creation, affective crises, audiovisual narrative, post-production
cinema, algorithmic publics, emotional literacy.
Descripción:
Este trabajo de titulación, desarrollado bajo la modalidad de investigación-creación, explora
la eficacia de las narrativas audiovisuales como herramientas de reflexión y análisis de las crisis
afectivas en parejas contemporáneas. En un contexto mediático marcado por la aceleración digital
y la representación superficial del conflicto, el proyecto "Fe, Esperanza y Amor" propone un
enfoque estético que integra la fe y la resiliencia espiritual con el lenguaje cinematográfico de la
posproducción.
La metodología adopta un diseño mixto con predominancia cualitativa, estructurado en
cuatro fases que transforman el rodaje en una etnografía visual y la posproducción en un
laboratorio emocional. Teóricamente, la obra se sustenta en la "poética de lo incompleto" y el "cine
de la posproducción", utilizando el montaje intelectual y la sinestesia audiovisual para replicar la
experiencia fragmentaria de la memoria traumática. El resultado principal es la creación de un
cortometraje y un tráiler cinematográfico; este último funciona no solo como pieza promocional,
sino como un instrumento de medición cualitativa diseñado para evaluar la respuesta emocional
de "públicos algorítmicos" en entornos digitales. La investigación concluye que la obra audiovisual
actúa como un "artefacto emocional" capaz de generar espacios de validación colectiva para el
dolor privado, promoviendo una alfabetización mediática afectiva.